¿Silencio?
Una media sonrisa se dibujó con simpleza en su rostro, por él. Toda su locura era a causa de aquel joven... ¿acaso podía llamarlo joven?... a causa de aquel niño, mejor dicho. Ironía, ella tan madura, tan segura en algunos aspectos y él tan despreocupado, tan ignorante de algunas cosas, tan simple... ¿Cómo podía haberse fijado en él?, ¿Cómo pudo siquiera pensar que entre ellos había algo?. Tonta, se recriminó. Pero pasado un tiempo, pudo comprobar que todo era cierto, había algo más que una amistad entre ellos, y lo sabían. Ambos.
- Sos muy poco disimulada- Le decían sus amigas con ánimo de reproche.
- No me importa, que piense lo que quiera... - Contestaba con simple despreocupación.
Nunca en su vida fue tan obvia como en esta ocasión. Era cuestión de verlo y ponerse colorada, no saber que decir ni que hacer. Hacerse la tonta y mirar para otro lado, intentando esquivar la fugases miradas que él le daba y que también eran obvias. Pero... ¿qué se podía pedir de a un chico de menos de 17 años?. Absolutamente nada. Se sentía tonta, porque sabía que él lo sabía y que no solo él, sino que seguramente todos sus amigos. Porque entonces... ¿cómo podían explicar que cada vez que ambos se encontraban y se daban un rápido saludo sus amigos gritaban o hacían comentarios? O ¿cómo explicar que la miraban y murmuraban mirándolo a él y riéndose entre ellos?. Pero que más daba... ella sentía un gran cariño hacia él... bueno, más que cariño... iba más allá de todo lo que pudiera pensar... jamás se había sentido así. Teniendo cuenta su experiencia anterior. ¿Quién podría querer a una persona que ni siquiera valora a sus amigos?. No, muy equivocada había estado y ahora lamentaba profundamente haber malgastado esos momentos de su vida en una persona dura y casi sin sentimientos, habiendo podido ver verdaderamente a la persona que, silenciosamente, estaba a su lado, casi pasando inadvertida. Algo poco común. Pues si, ¿qué más puedo contarles?... Esta podría ser mi historia... o la tuya... o la de las personas que lean esto. Pero... ¿a quién no le ha sucedido?. Muchas veces me pregunto... ¿estaría bien si uno demuestra sus sentimientos sin preocuparse de lo que pueda llegar a suceder después?. Pues bien, tengo una respuesta para ello. Pero para ser más exacta... voy a contarles una historia...
Se cuenta que haya, en tiempos remotos, vivía una joven que era de buen corazón. No era la más hermosa, pero tampoco la más fea. Una chica extrovertida, llena de alegría, que a menudo ayudaba a la gente y que gozaba de buenos sentimientos. Cierto día, se encontró con un joven que pasaba por el pueblo. Fue tal el amor que sintió al verlo, que quedó simplemente encantada con él. Pasaban los días, y el amor que sentía por aquel joven, crecía y crecía. Fue una tarde en la que se lo encontró que lo invitó a caminar. Al llegar junto a un árbol, ambos se sentaron y ella, mirándolo fijamente a los ojos le dijo... "Te amo". El joven, casi en shock por lo que acaba de escuchar, sonrió apenas y le dijo "yo también". Así fue que comenzaron con una relación. Pasados los días, y después de haber estado con la chica, este joven abandonó el pueblo, dejando a su amada. Devastada por la gran pérdida, la chica, decidió no volver a cometer el mismo error. Meses más tarde, otro hombre joven llegó al pueblo. Era bastante apuesto y atraía a varias de las muchachas del lugar. Nuevamente, el corazón de esta chica se vio tocado por el amor hacia el hombre y después de varios días de indecisión, resolvió decirle lo que sentía, recibiendo como respuesta un "sí". Pero, al cabo de unas semanas, nuevamente se encontró traicionada y devastada, solitaria. Y así sucedía, cada vez que conocía a alguien, ella tomaba la decisión de confesarse, creyendo que era "amor", pero siempre obteniendo los mismos resultados. Era ilusionada, usada y devastada, hasta que se prometió a sí misma, no volver a amar ni a confiar en ningún otro hombre en su vida, reprochándose de su actitud y manteniendo la teoría de que el amor fue solamente creado para sufrir. Hasta que un día, llegó al pueblo, un joven, no tan apuesto como los otros, pero de gran corazón y buenos sentimientos y en cuanto sus ojos la vieron, fue tocado por el amor. Pero, para su mala suerte, esta joven había decidió cerrar las puertas de su corazón y sin más que hacer o que decir, se fue, a buscar a alguien que pudiera llenar aquel vacía que la joven doncella había dejado en él.
¿Qué ven de común en esto?... ¿acaso no es lo que le pasa a todo el mundo ahora?. Miren el ejemplo, esta chica poseía la habilidad de ser extrovertida, pero, eso no la ayudó en nada. Por el contrario, su don, le costó mucho sufrimiento y la pérdida de su verdadero amor. ¿No pensas que te puede estar pasando lo mismo?. Tal vez, te arriesgas a "amar" desenfrenadamente pero recibes un cachetazo de la otra parte. Y finalmente cierras tu mente y tu corazón y pierdes grandes oportunidades. Entonces, puede que cuando llegue la persona que realmente te ama y quiere algo verdadero y sincero con vos, sea demasiado tarde y no puedas disfrutar de ello. ¿Por qué arruinar tu felicidad y tu futuro por apresurarte?. Si esa persona te ama, sabrá esperar tu decisión... ¿no te parece?. Lo que pienso es que,
Puedes expresar tus sentimientos, mientras estos no te comprometan, puedes amara a alguien mientras estés seguro de que así es. No sea, que por apresurarte pierdas a la persona que te amó, te ama y te amará por el resto de tu vida...
Nessa*

